Acabo de volver de uno de los viajes más enriquecedores que hemos hecho. Visitar México ha sido una experiencia fabulosa y era algo que teníamos pendiente desde hacía mucho tiempo. Han sido 11 días en la Riviera Maya, visitando ruinas, ciudades mayas, haciendo submarinismo, y muchas otras cosas más que resumiré (en un resumen muy resumido) en esta entrada que aderezaré con una selección de fotos.
La Península del Yucatán, donde están las ciudades mayas que hemos visitado, aun siendo una palabra maya, no era denominada así antes de la venida de los españoles, pero cuando éstos les preguntaban a los indios cómo se llamaba la tierra donde estaban, los mayas respondían Yucatán, que significa ‘No entiendo lo que dices’
La ciudad de Chichén Itzá, como tantas otras, está situada en medio de la selva. Andar por las ruinas del conjunto arqueológico más importante de la cultura maya sobrecoge al más pintado. Los mayas constituían una de las civilizaciones más avanzadas de su tiempo y también una de las cruentas, eran tan fanáticos como los conquistadores españoles.


A los pies de la pirámide uno se maravilla ante la perfección tecnológica de este gran calendario solar que, en sí misma, constituye. A modo de curiosidad, si se da una palmada (o varias) donde estoy yo situado la acústica de la pirámide devuelve el sonido que el queztal hace cuando canta, ¡¡¡increíble!!! Una vez al año, el sol incice de tal manera en la pirámide que ilumina una de las serpientes (se puede ver una de las cabezas a los pies de la pirámide y la otra está justo detrás mío), una serpiente que baja a la tierra para hacer indicar que es el momento de la siembra pues ha sido enriquecida con la bajada del dios.
El juego de pelota, en Xcaret pudimos ver una demostración de cómo se jugaba, mola bastante pero ¡ojo! no hay que engañarse, por lo visto no se trataba de un juego como tal sino que era una ceremonia religiosa y al capitán del equipo ganador lo sacrificaban para dar a la tierra lo mejor de los hombres y, así, fertilizarla.

Los mayas observaban el cielo desde observatorios, tenían profundos conocimientos astronómicos que les permitían dominar el calendario solar y lugar al tiempo estaban facultados para navegar por la noche por el Mar Caribe.


Otro de los platos fuertes del programa fue la visita a Cobá, una enorme pirámide que se eleva sobre la copa arbórea de la jungla. Es la pirámide que sale en las pelis de Indiana Jones

Como curiosidad, señalaremos que los descendientes mayas de la zona siguen conservando la lengua maya como lengua materna y el español como segunda lengua. Su forma de vivir sigue siendo, en su mayoría, tradicional y no basada en un sistema puramente capitalista (a pesar de que el enorme crecimiento turístico de la zona está cambiando esto). Lo que más me llamó la atención fue el color de las decoraciones de los vestidos blancos que lucían en esas cabañitas de palitos y hojas de palma.

Cuántas veces vi en la televisión esta danza que tuve la gran oportunidad de ver (por dos veces) en México. Disfruté como un enano viéndolos volar.


La abandonada ciudad de Tulum, en la costa (el mar aquí tiene un color turquesa como no había visto en mi vida), es de una belleza que jamás había podido imaginar hasta que vine aquí. La ciudad tenía un único acceso por mar (un paso en el arrecife de coral que se señalaba con un faro) y, muy curioso, un avisador de huracanes, además de un ingenioso sistema solar para señalar el momento en el que debía comenzar una de las etapas de la agricultura.

Y qué mejor después del sofoco (porque madre mía cómo achicharra el sol allí en la península que me puse rojo como un cangrejo donde se me olvidó echarme protector solar 50) que un bañito en el Mar Caribe en la playa que baña la ciudad de Tulum (se puede ver uno de los edificios mayas en la parte izquierda de la fotografía). Pues nada, nada, con ese calor sólo puede uno pasear las chichas y darse un chapuzón.

También hemos hecho submarinismo para apreciar la belleza de los arrecifes de coral en varios puntos, los más destacados en el Sian Kan (foto de más abajo), en Isla Mujeres y en XelHá, aún no tengo fotografías de esto porque las hicimos con una cámara acuática de estas chusteras que venden de un sólo uso y hay que llevarlas a revelar (madre que perezón esto de revelar fotos jaja).

Vamos terminando esta entrada para no ser muy pesado y no dar demasiada envidia (de la cochina, se entiende jejeje). Foto de los terribles y famosos pimientos habaneros. Comerte uno hace que comiencen los sudores y que al día siguiente dejes el gotelé en el retrete (a mí no me pasó, pero eso dice la leyenda jejeje)… y, más abajo, una de esas fotos chorras de las vacaciones


No podía terminar nuestro viaje sin visitar Cozumel, donde alquilamos un 4×4 con cambio automático (qué maravilla esto de no tener que andar metiendo el embrague cada dos por tres), allí visitamos un pueblito llamado El Cedral que estaba en fiestas (la Fiesta de la Cruz), muy colorido todo y las ruinas de San Gervasio (que de san no tiene nada ya que es maya) y donde hacía un calor tremendo, madre mía, allí sólo estaban cómodas las iguanas (que por cierto hay miles de millones en México).

A grandes rasgos, esto ha sido un resumen muy resumido de esos 11 días en México. Vamos ahora con algunas anécdotas lingüísticas que nos han llamado la atención, jejeje. En primer lugar, no hay señales de Stop en las calles, y… ¿cómo paran? Pues con las señales de Alto.

A los restaurantes los llaman loncherías, anglicismo (’lunch’), donde se vende el lunch, es decir, restaurante:

El chicle es un producto originario de México y viene del árbol del chicle. Chicle es una palabra maya que significa ‘mover la boca’. Chi es boca y cle, movimiento de la boca.
A las riñoneras les llaman cangureras, a los helados les llaman saborines y, sorpresa, a los pesetos, les llaman peseros
:D jaja, además es muy difícil hacer un ’sin pa’ en México porque cuando subes al coche te chapan los seguros
Este viaje a México ha sido una experiencia inolvidable, la gente es maravillosa y amabilísima (nos hemos movido en colectivos, taxis, autobuses, 4×4, catamaranes, lanchas, ferrys, etc y siempre nos han tratado fenomenalmente). México se nos ha quedado en el corazón.
¡¡¡¡¡Viva México!!!! Pues que ¡¡¡viva!!