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En primer lugar considero que hay que aclarar que TFT no es una tecnología de visualización en sí, sino que simplemente se trata de un tipo especial de transistores con el que se consigue mejorar la calidad de la imagen. Su uso más frecuente es junto con las pantallas LCD, como veremos a continuación.
La tecnología LCD utiliza moléculas de cristal líquido colocadas entre diferentes capas que los polarizan y los rotan según si se quiere mostrar un color u otro. Su principal ventaja, además de su reducido tamaño, es el ahorro de energía. Cuando estas pantallas usan transistores TFT entonces estamos hablando de TFT LCDs, los cuáles son los modelos más extendidos. Así que si alguien os habla de su nueva televisión TFT o de su nuevo monitor TFT ya sabéis que se trata de un TFT LCD.
Plasma.
Al contrario que las pantallas LCD, las pantallas de Plasma utilizan fósforos exitados con gases nobles para mostrar píxels y dotarles de color. Aunque se inventó en 1964 se trata de la tecnología más retrasada, en cuanto a nivel de implantación, de las 3 que os presentamos aquí, principalmente debido a que su precio es más elevado (aunque cada vez la diferencia es menor), y sin embargo su calidad es mucho mejor. En concreto ofrece mayor ángulo de visión que una pantalla LCD, mejor contraste y más realismo en los colores mostrados.
Y por último una tecnología que también tiene muy pocos años y que poco a poco también vamos a ir viendo más y más: OLED. Se trata de una variante del LED clásico, pero donde la capa de emisión tiene un componente orgánico.
Las pantallas OLED tienen la ventaja de no requerir luz negra trasera, con lo que ahorran mucho más energía que cualquier otra alternativa. Además, su coste también es menor. Sin embargo, su tiempo de vida no es tan bueno como el de las anteriores tecnologías que os hemos presentado.
Cuando aún mucha gente estaba asimilando el concepto de la alta definición, en éste nuestro país que ni siquiera se ha estrenado con las emisiones, la siempre impaciente industria de la electrónica de consumo ya pretende que demos el siguiente paso. Ahora, las palabras clave son Full HD o plena alta definición. Hagamos un alto en el camino para ver qué es todo esto de la alta definición: de dónde viene, hacia dónde va, para qué sirve y, sobre todo, cómo disfrutarla.

1080p se ha convertido en el código alfanumérico mágico del mundo de los televisores y los proyectores. También llamada Full HD o True HD y traducida como plena alta definición o alta definición completa, se trata de una resolución de pantalla que supera con creces la definición estándar y mejora la alta definición que conocíamos hasta ahora. Veamos en qué consiste exactamente.
Aunque el término alta definición suene a reciente, lo cierto es que se trata de un proyecto que comenzó en los años noventa con cuatro claros objetivos: aumentar la resolución en los dispositivos de visualización, mejorar la frecuencia de cuadro (veces por segundo que una imagen es reproducida), abogar por la transición al formato panorámico (16:9) y mejorar la calidad del sonido.
Tras algunos fracasos con la tecnología analógica, el proyecto recobró energía en la era digital. Como alta definición están aceptadas dos resoluciones: 720p y 1080i, mientras que la definición estándar en Europa es 576i. Pero, ¿qué significan estas cifras?
La resolución viene dada por el número de líneas verticales horizontales que un dispositivo o sistema es capaz de reproducir y el modo en que lo hace, es decir, escaneando las líneas de modo entrelazado (“i”, del inglés “interlaced”) o escaneándolas de modo progresivo (“p”, de “progressive”).
El sistema de escaneado entrelazado divide cada imagen en dos partes. Primero reproduce todas las líneas verticales impares y después todas las pares. El espectador apenas es consciente del artificio, ya que recombina ambas imágenes en su cerebro. Le queda, eso sí, una cierta sensación de parpadeo.

Si tomamos la definición estándar en Europa, la 576i, que funciona con una velocidad de refresco de 50 imágenes por segundo, nos encontramos que 288 columnas impares se crean en 1/50 de segundo, seguidas de las 288 pares en el mismo lapso. Por tanto, obtenemos un cuadro completo con una frecuencia de 25 veces por segundo.
El escaneado progresivo, por contra, genera todas las líneas verticales en orden consecutivo (1,2,3…). Si tenemos la misma velocidad de refresco, el resultado es el doble de definición, ya que toda la imagen será creada 50 veces por segundo.

Hace ya tiempo que es habitual encontrar el logo HD Ready (preparado para la alta definición) en la mayoría de televisores y proyectores del mercado. Se trata de un distintivo europeo que garantiza que un determinado producto cumple con los estándares dictados por la EICTA (European Information & Communications Technology Industry Association) para ser considerado apto para la alta definición.
Un televisor HD Ready nos garantiza lo siguiente: una resolución de al menos 720 líneas verticales; la aceptación de entrada de la alta definición a través de una conexión analógica por vídeo componente y una digital (DVI o HDMI) que soporte HDCP, y que las conexiones admitan los formatos de vídeo 720p y 1080i.

La diferencia entre la definición estándar y la alta definición es abrumadora. Sin embargo, posicionarse en el debate sobre cuál de los dos estándares de alta definición es mejor, si las 720 líneas escaneadas progresivamente o las 1080 entrelazadas, implica entrar en el ámbito de las preferencias personales.
El nuevo actor en entrar en escena ha sido bautizado como Full HD, True HD o, simplemente, 1080p. Se ha convertido en el caballo de batalla de muchas grandes firmas que, con la promesa de una alta definición sin precedentes, aspiran a conquistar el mercado.
La plena alta definición implica paneles con una resolución de 1920 X 1080 píxeles (más de dos millones de elementos de imagen) y la prestación del escaneado progresivo. En el mercado español ya pueden encontrarse modelos tanto LCD como retroproyectores, además de algún plasma Full HD, con precios que van desde los 2.500 euros hasta lo que se esté dispuesto a pagar, ya por encima de los 6.000 euros.
Sin embargo, cabe recordar que tener un televisor Full HD no garantiza disfrutar de la prometida plena alta definición, ya que tan importante como el dispositivo de visualización es la fuente de imagen.

¿Qué hay en alta definición?
Es cierto que los escaladores de imagen que integran los televisores logran mejorar sustancialmente cualquier fuente, pero ver televisión estándar en un LCD Full HD dista mucho de la calidad soñada.
Además, es poco probable que en los próximos años podamos disfrutar de emisiones en 1080p. Lo que no está tan lejos de llegar a nuestro país es la televisión en una alta definición digamos- “normal”. En Estados Unidos y algunos países europeos hace ya tiempo que disfrutan de emisiones HD, habitualmente en 1080i.
En España, en cambio, las emisiones comenzarán por Internet, banda ancha telefónica, satélite y cable, pero no será por DVB-T (la popularmente conocida como TDT) al menos hasta bastante después del apagón analógico, previsto para el 3 de abril de 2010.
De momento las opciones son los reproductores de alta definición HD DVD y Blu-ray (formatos incompatibles que estarán en los comercios estas Navidades, con varios títulos cinematográficos disponibles de cada uno) y las videoconsolas: la Xbox, con la posibilidad de un reproductor externo HD DVD, y la PS3, que integrará un reproductor Blu-ray y que llegará a Europa –esperemos- en marzo.
Sin embargo, para poder disfrutar de la Full HD será necesario que el dispositivo de alta definición tenga, además, una salida compatible con 1080p. Para ello, el conector más adecuado es el HDMI 1.3.
Aunque la versión 1.2 del interfaz HDMI puede llegar a ser suficiente para 1080p, la versión 1.3 duplica la tasa de transferencia del conector haciéndolo más eficiente para Full HD, permitiendo además audio de alta definición, como Dolby TrueHD y DTS-HD Master Audio.

En este sentido, la PS3, el reproductor HD DVD de Toshiba HD-EX1, el de alta gama, y los reproductores Blu-ray de varias marcas son – o serán a corto plazo – las únicas opciones para gozar de la plena alta definición.
Hay personas que compran un televisor plano pensando que van a ver la televisión en alta definición y no, no es así. Para que en un televisor plano se pueda visualizar imágenes en alta definición lo primero es tener señal de alta definición, algo que por el momento no hay en España. Digital+ e Imagenio tienen previsto introducir contenidos en alta definición, es de suponer que en formato 720p, pero eso será dentro de unos meses. También se habla de Jazztel y de alguna operadora de cable, pero aún no hay fecha.
Por tanto, un televisor HD Ready recibiendo una señal estándar será un televisor estándar. La certificación HD Ready simplemente certifica que el televisor está preparado para mostrar señales de alta definición (HDTV). El certificado no nombra en ningún momento el formato 1080p, formato que incorporan HD-DVD y Blu-Ray, por lo que el sello HD Ready no es garantia de que podamos visualizar plenamente el formato de mayor resolución posible.
Los televisores actuales suelen tener una resolución máxima de 1366x768 líneas, así que al recibir una señal 1080i la convierte hasta la resolución de la pantalla, reduciendo la imagen. En caso de recibir una señal 720p adapta la señal a la pantalla, aumentando artificialmente la imagen. Saldrán al mercado televisores compatibles 1080p (serán capaces de convertir la señal 1080p a la resolución de la pantalla) y televisores nativos 1080p, que permitirán disfrutar plenamente del formato de mayor resolución.
La resolución de una pantalla digital (LCD-TFT, Plasma, SED,...) o los sistemas con proyectores, se definen por píxeles, es decir la cantidad de puntos con la que se compone la imagen en la pantalla. Hasta hace poco la resolución habitual era de 625 líneas (equivalente a píxeles), pero hoy en día es posible encontrar varias resoluciones (852x480, 1024x768, 1024x1024, 1280x720, 1366x768 y 1920x1080 píxeles) y siempre en formato panorámico (16:9). El formato 4:3 se sigue encontrando en pantallas de pequeño formato (hasta 20 pulgadas), con 640x480 píxeles de resolución.
Para elegir el tipo y el tamaño de pantalla adecuada para cada lugar es importante tener en cuenta los siguientes parámetros:
Un comprador no muy informado suele decir "Cuanto más grande, mejor", al igual que los coches, pero eso no siempre resulta cierto ni adecuado. Es verdad que la sensación de "cine" aumenta con el tamaño de la pantalla, pero a la vez, el sistema de visión humano no permite ver bien imágenes demasiado grandes, simplemente porque no caben dentro de nuestro campo de visualización. Por ello, una de las primeras cosas que debemos saber es la distancia desde la cual vamos a ver el contenido audiovisual. Esto en un salón sería la distancia desde la pared o mueble donde queremos colocar la pantalla hasta el sofá, en la cocina-comedor sería la distancia entre el mueble y la mesa y en una habitación sería la distancia entre la pared o mueble y el cabecero de la cama. Con esta información podremos saber el tamaño máximo de pantalla que podremos visualizar adecuadamente.
Este gráfico de Casadomo puede ayudar en la elección del tamaño de la pantalla adecuada:
Como regla orientativa para pantallas de formato 16:9 se puede calcular que por cada pulgada que tiene la pantalla, la distancia de visión debe aumentar 8 cm. Es decir para una pantalla de 32 pulgadas, la distancia debería ser 32 x 8 cm = 2,5 metros. Al revés podemos calcular que para una distancia de 4 metros, el tamaño debería ser de 50 pulgadas.
Las actuales televisiones planas suelen incorporar un revestimiento antirreflejo en los cristales de las pantallas, minimizando los reflejos, pero aún así, para mejorar la calidad de visualización en cualquier momento es deseable que el lugar para la pantalla cumpla los siguientes criterios:
No recibir luz directa sobre la pantalla. Que no existan puntos de luz, o una ventana, al lado de la pantalla, que nos puedan deslumbrar o crear reflejos en la pantalla.
La luz natural y artificial deberá proporcionar una suave iluminación indirecta de ambiente.
Una vez decidida la localización de la pantalla hay que proceder a su montaje existiendo varias alternativas. Los soportes de mesa/suelo nos permiten un fácil montaje sin instalación y se puede fácilmente mover la pantalla de un sitio a otro. El montaje de pared resulta muy estético, ocupa poco espacio y, aunque la pantalla queda fija, los soportes suelen dejar mover la pantalla unos grados, tanto en vertical (sobre todo) como en horizontal. Los montajes de techo son muy útiles para zonas de mucho tránsito, o por ejemplo, en el dormitorio donde a lo mejor queremos ver la televisión tumbados en la cama. Este último de soporte puede dar algo de miedo y es aconsejable que esté bien fijado al techo.
En este apartado los consejos serán de orden técnico, para adaptar la televisión al uso que se le va a dar.
Televisión: Si el uso de la televisión está orientado a contenidos televisivos estándar la definición no debe ser algo importante, ya que cualquier pantalla actual excede la resolución estándar en España, manteniendo un margen para la mejora en caso de que los canales de televisión decidan mejorar la calidad de la señal. En este caso una pantalla con una resolución de 852x480 o 1024x768 píxeles llegará de sobra y el contraste o brillo tampoco deberían ser muy determinantes, aunque nunca sobran.
Para televisión estándar (la actual Televisión Digital Terrestre, televisiones vía satélite o cable y películas DVD entran dentro) sirve practicamente cualquier pantalla del mercado actual, sin ser necesaria una televisión "HD Ready" o con conexión HDMI.
Hay que comentar, para aclararlo, que una televisión "HD Ready" incorpora una pantalla de gran resolución, como puede ser 1280x720 o 1366x768 píxeles, pero sin llegar a ser una pantalla de alta definición máxima (1920x1080 píxeles). Si una televisión HD Ready recibe una señal de 1920x1080 píxeles (1080p, como la que tendrán los formatos de DVD de alta definición) lo que hará será adaptarla a la resolución real del televisor, desaprovechando así parte de la imagen de alta resolución. En resumen: las televisiones "HD Ready" aprovechan plenamente el formato 720p, no así el formato 1080p.
Normalmente, cuanto más grande sea una pantalla más píxeles tendrá pero eso no hará que la televisión estándar se vea mejor, al contrario, se nota más la falta de calidad de la señal. Si se tiene un DVD actual y se pretende visualizar en una pantalla con gran resolución se puede utilizar para ello uno de los nuevos reproductores DVD con salida HDMI, que permiten escalar la imagen a resoluciones superiores a la original.
Si eres de los afortunados que recibe emisiones televisivas en alta definición (HDTV) entonces deberás elegir una pantalla con resolución de 1024x1024, 1280x720, 1366x768 o 1920x1080 píxeles. La resolución de la imagen mejora cuanto mayor sea el número de píxeles y permitirá ver la imagen original, sin necesidad de que el televisor tenga que adaptarla a una resolución menor.
Con una pantalla de 1280x720 o 1366x768 podremos disfrutar plenamente del formato 720p, mientras que para disfrutar del formato 1080p deberemos disponer de una pantalla con 1920x1080 píxeles. La información sobre los formatos compatibles con cada pantalla suele venir en las especificaciones de las televisiones.
En este caso sí que se debe tener en cuenta los niveles de contraste y brillo de la pantalla, que permitirán mejorar la calidad de la imagen visualizada (cuanto mayor sea el valor de brillo y contraste mejor), además de que la pantalla tenga una rápida velocidad de respuesta (menor de 10 ms) y conexión DVI o HDMI.
Fotografías: Para visualizar fotografías fijas lo mejor es una pantalla de alta resolución para así poder ver las imágenes con una resolución lo más parecida posible a la real. Aún así en esto poco se puede hacer, porque una cámara actual es capaz de realizar fotografías de más de 5 megapíxeles mientras que una pantalla de alta resolución sólo es capaz de mostrar (sin desplazarse por la imagen) hasta 2,07 millones de píxeles (equivalente a megapíxeles). Hay televisiones con más de 2 millones de píxeles pero son de tamaño muy grande y difíciles de encontrar en el mercado, además de caras.
Para este uso es aconsejable disponer de una pantalla con un buen nivel de contraste y brillo, sin ser necesario que el panel tenga una rápida velocidad de respuesta.
Películas: En el caso de orientación de la pantalla hacia la visualización de películas los aspectos a buscar son similares a los de visualización de emisiones televisivas, ya sea estándar o de alta definición (vía televisión o DVD de alta definición), haciendo aún más hincapié en la búsqueda de las mayores prestaciones posibles en brillo, contraste y velocidad de respuesta del panel (menor de 8 ms), para así poder visionar con la mayor calidad posible cualquier imagen, ya sea de una película romántica o de la más sofisticada y ágil película de ciencia ficción. Para películas en alta definición (HDTV) es imprescindible el uso de una conexión DVI o HDMI.
Como referencia: Una pantalla LCD-TFT moderna suele tener, como poco, un brillo de 500 candelas (cd/m2) y un ratio de contraste de 800:1. En cambio, una pantalla de plasma moderna suele tener, como poco, un brillo de 1.200 candelas (cd/m2) y un ratio de contraste de 3.000:1, habiendo televisores con 10.000:1.
Para sibaritas de la imagen les puede gustar disponer de una pantalla con el mayor número de colores posibles. Las pantallas comunes suelen poder representar hasta 16 millones de colores pero hay pantallas capaces de mostrar hasta 549 mil millones de colores, logrando así una imagen lo más fiel posible a la real.
Videojuegos: Si la pantalla va a usarse en juegos será aconsejable que tenga una velocidad de respuesta del panel lo más rápida posible, sin necesidad de que los valores de brillo, contraste o resolución sean lo último de lo último.
La Xbox 360 y la Playstation 3 tienen capacidad para juegos y películas en alta definición, por tanto sería adecuado pensar en ello si se tiene la idea de comprar una, buscando una pantalla con alta resolución (1280x720 píxeles, como poco) y rápida velocidad de respuesta.
El mercado actual es muy dinámico, con un gran número de marcas, lo que puede crear algo de confusión:
- Nivel 1: Las empresas líderes, que desarrollan sus propios paneles y además desarrollan la circuitería del televisor. Suelen ser las más caras.
- Nivel 2: Son segundas marcas, empresas pertenecientes a empresas líderes, que simplemente cambian la estética del televisor pero que en el fondo son televisiones de empresas de primer nivel -sin alguna prestación propia de la marca líder-. Esta estrategia la utilizan las empresas líderes para poder vender a menor precio (por economía de escala y estrategia de precio) sus televisores sin afectar a la imagen de la marca principal.
- Nivel 3: Empresas que compran el panel a otras empresas y ellos desarrollan la circuitería del televisor.
- Nivel 4: Son empresas ensambladoras, que compran un modelo ya hecho y simplemente cambian la estética y ponen su marca. Estas empresas suelen fabricar las marcas que se venden en hipermercados (marcas blancas), aunque no siempre, ya que estas marcas también pueden ser segundas marcas de empresas líderes. Suelen ser las más económicas pero no por ello tienen porqué ser malas.
Cada uso pide unas características diferentes de la pantalla y no siempre es necesario disponer del último grito en tecnología para estar servidos. Antes de comprar una televisión piensa bien el uso que le vas a dar y elige con ello en mente, mirando un poco hacia el futuro para saber si tienes pensado dentro de un tiempo pasarte a la alta definición o no. Si no es así no deberás "comerte el coco" eligiendo una televisión, pudiendo entonces basarte más en la estética y otros atributos.
Los modelos de empresas líderes suelen tener abundancia de funciones de mejora electrónica de la imagen. Muchas veces esa mejora sólo se nota en condiciones determinadas o con determinado tipo de imagen, además de que hay personas que no son capaces de notar las mejoras de la imagen. Por tanto, no hay que obsesionarse porque tal modelo tenga tal sistema de mejora de imagen; prueba y compara.
Como siempre, si hay dudas, lo mejor es ir a una tienda y comparar, a poder ser simulando un uso real. Las tiendas no suelen tener una buena calidad de antena (por el gran reparto de señal que provoca tanta televisión conectada a la misma antena) lo cual no ayuda demasiado en ese tema; sin embargo, sí que se puede comparar un mismo DVD o videojuego en varios televisores.
Blu – Ray: http://es.wikipedia.org/wiki/Blu-ray
HD-DVD: http://es.wikipedia.org/wiki/HD-DVD
Conector HDMI: http://es.wikipedia.org/wiki/High-Definition_Multimedia_Interface
www.xakata.com
http://pixelsychips.bloginom.com/
ARMENTA
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